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Una enfermedad o lesión grave afecta a toda la familia, no sólo al paciente. Pocas personas están realmente preparadas para afrontar la internación de un familiar en un hospital o el largo período de recuperación, en el caso de una enfermedad o lesión grave. La preocupación y el cambio de rutina pueden producirle cansancio y estrés, y esto a su vez puede preocupar al ser querido que está hospitalizado. Cuidarse a usted mismo mientras su familiar está en el hospital le ayudará a cuidar mejor a su ser querido.

  • Recuerde seguir tomando todos los medicamentos recetados que necesita y respetar la dieta indicada por el médico.
  • Beba mucha agua y coma regularmente comidas y bocadillos sanos.
  • Pídale ayuda a sus familiares y amigos con las tareas domésticas. No tenga miedo de posponer cosas que pueden esperar.
  • Confíe en su sistema de apoyo: amigos, familiares, clero y trabajadores sociales. No tenga miedo de aceptar ayuda, ya que hacerlo le ayudará a concentrarse en enfrentar la enfermedad del paciente.
  • Si sus amigos ofrecen llevarlo a almorzar o a recoger su correspondencia, déjelos que lo hagan.
  • Concéntrese en mantenerse saludable. Es la mejor forma de ayudar a cuidar a la persona que está en el hospital.
  • Hable sobre su situación. No tenga miedo de compartir su experiencia con otras personas que están en las mismas circunstancias. Las conversaciones en la sala de espera pueden convertirse en valiosas fuentes de apoyo.
  • Pase tiempo fuera del hospital y no se sienta culpable por ello. A veces el aire fresco, un cambio de ambiente y una noche en su propia cama pueden funcionar maravillosamente para ayudarlo a manejar el estrés. Infórmele a la enfermera dónde estará y cómo se pueden comunicar con usted.
  • Haga ejercicio para ayudar a reducir el estrés.
  • Trate de estar tranquilo y alegre cuando visite al paciente. Es posible que él o ella lo esté mirando atentamente y se preocupe si le parece que usted no se está cuidando.